domingo, 27 de marzo de 2011

Entrevista de clausura

Nota: esta entrevista ha sido realizada por el Ldo. Buongiorno, buen y verdadero amigo de Jan - el autor de este blog - y creador de algunas historias ilustradas por el mismo personaje - hablamos de Jan - publicadas o por publicar. Con ella el blog de La trama Sardinier se clausura y queda abierto al público sin más actividad.

Nos encontramos con Jan en una de las campiñas de su distrito después de malentendernos y buscarlo por otras tantas, mientras saca a pasear su dragón blanco tamaño doméstico. Ahora que “La Trama Sardinier”, el sorprendente «relato de amor, humor, aventuras, misticismo y flanes de huevo», acaba de llegar a su fin y que sus fieles seguidores empiezan a sentir un vertiginoso vacío de consternación impredecible, que amenaza con movilizaciones a la hora del café en el Club Social de Amigas del Ganchillo a la Par que Devoradoras de Mentirijillas con Gracia Entran Mejor, aprovechamos para coserlo a preguntas. Él se despunta con las que le vienen en gana, alegando que todavía sufre accesos del Síndrome de Phora que le impiden encontrar la palabra medida y justa que toda respuesta suya merece. Aún así, nos damos con un canto en los dientes que todavía duele.

-Jan, permíteme primero, y antes de que se me olvide, trasladarte la inquietud de las socias del CSAGPDMGEM. Se preguntan qué va a ser de sus vidas en adelante sin «cosa tan bonica y entretenía» como “La Trama Sardinier”. Por cierto, cosa que, ahora que lo dicen, también nos preguntamos el resto de los mortales que hemos caído en la misma trampa, digo, trama.

Por suerte para el planeta hay un buen montón de historias que leer, ver y escuchar repartidas por toda la geografía audiovisual y también en los libros. Ya sabes, libros, esas cosas con forma de paralelepípedo que están hechas de papel. Libros. Son interesantes. Mucho. Por favor, no me améis tanto.

-Yendo ya al turrón , encontramos en la resolución de “La Trama…” que finalmente ganan los buenos, triunfando el amor y la amistad sobre el mal. Mientras tanto, hacemos recuento y sólo hallamos una baja sacrificada, que además se apellida Manzanas. ¿Ya es suficiente con un mundo real patas arriba como para echar más leña al fuego?

Verás, La trama Sardinier nunca fue un drama o una tragedia, nunco voló a dicha altura. Más bien pretendía ser un producto y una obra accesibles al gran público y, por ello, ausentes de todo atisbo de oscuridad, violencia, etc. Admito que las groserías campan a sus anchas por todo el relato pero, ¿a quién no le gusta un chiste de pedos? Por otra parte, sí creo que el mundo necesita grandes dosis de amor, de carcajadas y de barbacoas; ya lo he dicho muchas veces: las barbacoas unen a la gente. Por cierto, a día de hoy Manzanas se encuentra bien, igual que todos los que fueron poseídos durante el relato.

-¿Qué fue de los cinturones de castidad manufacturados por Gus y colocados en alguna que otra entrepierna de nuestros intrépidos aventureros con el fin de evitar males mayores? ¿Acaso su perfecta ergonomía los hizo pasar inadvertidos?

Me han dicho que un iluminado constructor los encontró en la calle y decidió que harían buen papel como esculturas en su jardín.

-Tu biógrafo y mentor de un servidor, el gran Fernando Solfa, convaleciente de una alergia a las plumas de cuervo que le ha impedido realizar este trabajo, me apunta la especie de Macguffin hitchcockiano (excusa argumental desencadenante pero irrelevante por sí misma) en que has convertido el asunto de los flanes arrojadizos de Gus. Con el añadido de restregárnoslo con sorna en el diálogo final. ¿Te habrás quedado a gusto?

Sí. Mucho.

-El maestro Solfa también ha querido destacar que el gran valor, por encima de otros, que hará pasar “La Trama…” al Olimpo de la posteridad, es el diseño y desarrollo de personajes, todos ellos memorables. ¿Qué opinas? ¿Es cierto que Linda Seger, la autora de “Cómo crear personajes inolvidables”, se ha interesado en incluirla como caso ejemplarizante en la nueva reedición de este libro de referencia?

No me hagas mucho caso pero creo que la tal Linda Seger sí ha hablado con mi representante, el oso panda de peluche de dos metros y medio llamado Ricardo. En estos momentos no tengo información al respecto porque Ricardo es un muñeco y no habla, así que no puedo contar mucho. Hablando de los personajes, soy demasiado bueno y humilde para admitir que son unos magníficos personajes. Sí puedo decirte que estoy muy satisfecho con el resultado de la creación de estos personajes y su evolución, ya que es la primera vez que me enfrentaba en serio a esta tarea, tomando detalles de personas reales tanto en el aspecto físico como psicológico, mezclando características diversas, contradictorias e impactantes. En mi opinión hemos salvado la cara bastante bien.

-¿Los flanes de vainilla vuelan igual?

No, de hecho no lo hacen. Un estudio de la Universidad de Lamparón ha demostrado que los flanes de vainilla dibujan una parábola más pronunciada que los flanes de huevo lanzados con igual fuerza y usando el mismo ángulo de tiro.

-Barnaquel, Calalelounge, el Mirador de Collenmaen, el jardín dedicado a Bernard Colomann… ¿En qué se parecen estos lugares a su equivalente en nuestro mundo, si es que lo tienen? ¿Una curiosidad, quién era esta última personalidad?

Todos ellos son lugares basados en localidades o parajes reales, pisados y habitados por mí. No debo revelarlos pues eso comprometería mi seguridad. Sin embargo diré que lo particular de estos lugares es que en ellos uno podía encontrar algo muy concreto, muy especial, una conexión con el universo que el ruido de la vida moderna entorpece continuamente. En efecto, senderos y bosques, alturas en las que caminar en soledad, callejuelas con encanto... qué gratos recuerdos. Bernard Colomann, para satisfacer tu curiosidad, fue un ilustre ingeniero y literato Barnaquelino, profesor de universidad, ensayista e inventor de la nevera-horno.

-Insisto, ¿por qué Sardinier, qué tenía de malo Salmonier o Cerdinier?

Sardinier sonaba muy bien, a mi juicio. Salmonier no era aceptable ya que podía manchar el buen nombre de mi amigo Mannfred Salmon, un genial dibujante y escritor al que debéis prestar mucha atención en el futuro. Y Cerdinier... bueno, los pobres cerdos ya están estigmatizados con eso de ser unos marranos - cosa que no me parece nada mala - y no creo necesario asociar su especie al mal. Los cerdos son unos seres extraordinarios, por otra parte.

-¿Convive mejor tu dualidad interna una vez que Gus y Herbie han estrechado lazos? ¿Alguna lección para la vida que haya enseñado la propia historia al autor?

Dos, de hecho: la primera, nunca se debe depender de nadie para ser un ente completo y realizado. La segunda, no se le debe enseñar el culo al primero que te lo pida. No te preocupes por mi dualidad interna, siempre está demasiado despistada como para preocuparse una parte por la otra.

-Nos alegramos de que cumplieras tu intención de retomar la ilustración en los últimos capítulos, la verdad es que podemos encontrar verdaderas joyitas entre las que has podido ir sacando. ¿Cómo contemplas el papel del dibujo en un relato de este tipo?

Completamente prescindible, amén de que las ilustraciones de este blog son pésimas y [plof]. ¡Eh, lector! ¡No hagas caso a la frase anterior! He ido un momento al baño y mi archienemigo el Barón Tempelimusa ha tomado el teclado en mi lugar. En este caso, la verdad, el hecho de ilustrar el relato corresponde más al deseo de satisfacer a mi lado ilustrador, que también reclamaba sus minutos de gloria.

-Tras la rotunda respuesta de Eli a la no menos apabullante propuesta de Herbie, hagan sus apuestas: ¿Qué futuro tiene esta relación?

Cinco hijos y Herbie haciendo de amo de casa. ¿Qué te apuestas?

-¿Cómo valoras tu experiencia en el relato seriado y su publicación en Internet en formato blog, con todo lo que ello implica?

Agotadora, sin duda. Pero muy grata, al menos en lo personal. Soy demasiado perezoso y tengo demasiadas pocas pretensiones como para andar haciéndome un nombre en Internet y consiguiendo trillones de seguidores y comentaristas. Creo que he cumplido con la función principal, divertirme escribiendo y divertir a quien quisiera leerlo. El formato seriado y en blog ofrece muchas posibilidades, por ejemplo, la creación de cliffhangers que mantengan al lector expectante hasta la siguiente publicación. Está claro que tiene otras limitaciones y que el formato blog puede ser un obstáculo para el desarrollo de otras narraciones de caracter más continuo, no serial.

-¿Qué puertas de la percepción le ha abierto “La Trama…” a Jan para el futuro?

Las de la percepción del amor, de la pervivencia del conocimiento de la naturaleza, del conocimiento de uno mismo, de la superación, el esfuerzo, el trabajo en equipo... ¡el camino para ser mejor!

-¿Sabes ya qué vas a hacer con este legado cosmogónico que has parido? ¿Va a tener algún tipo de salida o reencarnación por otro lado?

Vaya usted a saber. En este momento necesito concentrarme en el guión de cómic que estoy escribiendo y en mi vena fotográfica. Claro que no se debe jamás descartar nada, ni una secuela, ni una precuela, ni algunos relatos que completen y enriquezcan el universo creado en La trama Sardinier.

-¿Cómo se te ha quedado el cuerpo después de la última entrada en el blog?

Pacíficamente reposado y satisfecho, como quien sabe que ha cumplido con su deber.

-¿Algo que añadir?

Mil millones de gracias, de nuevo, a todos los lectores - creo que eran pocos - por seguir esta aventura épica de amor, humor, emoción, fantasía y sopas de sobre. ¡No os olvidaré! ¡Hasta pronto!

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